LITIASIS BILIAR CUIDADOS NUTRICIONALES
Presencia de cálculos en la vesícula biliar originados en la mayoría de los casos por alteraciones del metabolismo de las sales biliares o del colesterol (cálculos de colesterol), o por anomalía del metabolismo de la bilirrubina (cálculos pigmentarios). La colelitiasis generalmente está subdiagnosticada ya que es asintomática en un tercio de los casos. Afecta al menos 10-20% de la población, con mayor frecuencia en mujeres.
FACTORES QUE DEFINEN EL TRATAMIENTO NUTRICIONAL
- Dispepsia de tipo dismotilidad: Los síntomas comprenden intolerancia a las grasas o a comidas sazonadas, aerofagia, flatulencia, sensación de plenitud postprandial, náuseas y vómitos. La presencia de estos síntomas y su duración , así como sus antecedentes y evolución, reglan el grado de restricción dietética.
- Dispepsia de tipo reflujo: Pirosis, regurgitaciones.
- Nivel de tolerancia para los alimentos: Debe identificarse si la presencia de ciertos alimentos condiciona la aparición de síntomas, buscando las intolerancias características. De igual manera se registrarán los rechazos particulares.
- Antecedentes de cólicos biliares o colecistitis aguda: Imponen mayores cuidados aunque el paciente se encuentre actualmente asintomático.
- Obesidad: Debe decidirse la oportunidad para el ajuste de peso según se trate de un preoperatorio inmediato o de elección. Se contraindican adelgazamientos rápidos.
- Pérdida de peso voluntaria o secundaria a intolerancia digestiva: Habrá que estabilizar el estado nutricional.
- Anorexia: La falta de apetito exige el apoyo de ciertas estrategias para aumentar la ingesta; deben modificarse las características físico-químicas y el fraccionamiento.
- Constipación o diarrea: estas alteraciones intestinales, secundarias a una ingesta limitada o a una digestión incorrecta, condicionan ajustes a la dieta.
FINALIDAD TERAPÉUTICA
- Ajustar a alimentación al nivel de tolerancia digestiva.
- Prevenir complicaciones agudas o alteraciones de la función intestinal.
- Atender el estado nutricional.
- Promover una mejora en los hábitos alimentarios, particularmente en lo referido al manejo de las grasas y a la prevención del sobrepeso.
PRESCRIPCIÓN DIETÉTICA ESPERADA
En colelitiasis sintomática, antecedentes de cólicos o colecistitis o post-colecistectomía: Dieta de protección hepática estricta o dieta hepatoprotectora estricta.
En litiasis asintomática: Dieta de protección hepática amplia o dieta hepatoprotectora amplia.
CARACTERÍSTICAS DEL PLAN DE ALIMENTACIÓN
Grasas: Control de la cantidad total y relativa al valor calórico según el cuadro clínico. Puede variar desde un régimen hipograso estricto y transitorio (calorías provenientes de grasas 10%) post-cólicos o colecistitis aguda, hasta una dieta normograsa (25%), vigilando la calidad de la misma.
Valor calórico: Por la alta asociación con sobrepeso u obesidad, debe ajustarse el aporte calórico. Se seguirán las indicaciones formuladas en el Capítulo Obesidad, adaptándolas según el cuadro digestivo. No deben permitirse ayunos ni dietas de alternativa (especialmente se contraindican las cetogénicas). No corresponden restricciones calóricas severas, pues el adelgazamiento rápido favorece la formación de cálculos.
Si el paciente ha sufrido pérdida de peso, se propondrá el incremento calórico que permita corregir su estado nutricional.
AJUSTES FRECUENTES A LA DIETA HEPATOPROTECTORA
Si existen manifestaciones digestivas, aunque sólo se tratara de náuseas o distensión, se ajustará en forma permanente o transitoria:
- Consistencia blanda con fibra modificada por la cocción y subdivisión (pureteado, rallado).
- Fraccionamiento en 4 comidas y dos o más colaciones, especialmente si persiste anorexia o sensación de plenitud.
- Temperatura de preferencia templada, aunque frente a náuseas y vómitos se debe probar tolerancia con líquidos helados.
- Líquidos: se aumentan cuando coexiste estreñimiento.
SELECCIÓN DE ALIMENTOS – DIETA HEPATOPROTECTORA
En la dieta hepatoprotectora estricta, se prioriza el control de grasas, por lo que la selección fomenta el consumo de alimentos proteicos de bajo tenor graso y de alimentos ricos en carbohidratos. Según el nivel de tolerancia digestiva, se maneja una selección de verduras y frutas más o menos restringida.
Se seleccionan los alimentos reunidos en la categoría ALIMENTOS BIEN TOLERADOS y quizás algunas verduras y frutas mencionadas en el segundo grupo.
ALIMENTOS BIEN TOLERADOS
Leche descremada. Quesos magros. Claras de huevo.
Carne vacuna magra, pechuga de pollo sin piel.
Jamón desgrasado.
Cereales: arroz, polenta, fideos sin relleno, pastines.
Panes y galletas sin grasa.
Verduras cocidas: zapallo, zanahoria, zapallitos, remolachas, verduras de hoja bien picadas.
Frutas cocidas o en almíbar: manzanas, peras, duraznos.
Caldos de verdura o frutas. Agua o bebidas refrescantes.
Condimentos suaves.
(ver Capítulo «Afecciones frecuentes del Esófago, Estómago y Duodeno»).
Azúcar. Dulces o mermeladas.
Aceite de todo tipo en cantidad controlada.
ALIMENTOS PROBABLEMENTE BIEN TOLERADOS
Verduras crudas: zanahoria o remolacha rallada, lechuga, tomate.
Tomate en salsas dietéticas.
Papas. Choclo.
Frutas crudas: manzana, banana u otras no cítricas.
Leche entera. Yogures. Quesos de moderado tenor graso.
Muslo de pollo sin piel.
Pasta rellena (bajo tenor graso).
Galletitas tipo cracker.
Repostería de bajo tenor graso: Bizcochos de levadura, Tortas sin manteca y con yema controlada. Cereales de desayuno.
ALIMENTOS PARA AMPLIAR EL REGIMEN
Productos integrales: panes o galletas con harinas integrales o salvado.
Leguminosas: Lentejas u otras.
Cítricos: naranjas, mandarinas. Jugos de Fruta.
Vegetales fermentecibles o de mayor contenido en fibra: repollos, coles, boniatos.
Cebolla, morrón o condimentos más variados
Mayonesa en cantidad controlada
Esta clasificación de alimentos, fue realizada sobre la evidencia proporcionada por la respuesta de la mayoría de los enfermos.
En términos generales, una dieta hepatoprotectora amplia, admite todos los alimentos citados en los dos primeros grupos y probablemente varios de los mencionados para ampliar el régimen. No es de extrañar, que en algunas situaciones, especialmente si se trata de pacientes jóvenes, se toleren algunos de los alimentos contraindicados.
ALIMENTOS NO PERMITIDOS
Grasa animal, manteca, margarinas, crema de leche.
Carnes de alto contenido graso. Gallina. Cordero. Cerdo. Pescados grasos, mariscos.
Vísceras, embutidos, fiambres y quesos comunes o de untar. Frituras.
Panificados con grasas. Snacks, Aceitunas, Maníes.
Chocolate y leches chocolatadas. Dulce de leche. Frutas secas.
Condimentos fuertes: ajo, pimienta u otros.
(Sugerencias sujetas a mayor restricción en la Dieta hepatoprotectora estricta).
- LECHE DESCREMADA. Entera o diluida con té o café. Integrada a preparaciones como: salsa blanca o postres de leche: cremas sin huevo, flan instantáneo, arroz con leche u otros similares.
- CARNES. Hervidas, a la parrilla, a la plancha, al horno, al spiedo, en budines, milanesas al horno, hamburguesas, pasteles o empanadas con las masas permitidas, integradas a salpicones, o ensaladas.
- VERDURAS. Crudas o cocidas, en purés, en ensaladas frías o calientes, en budines, soufflé, tortas o tartas con las masas permitidas, croquetas al horno, sopas juliana o licuadas.
- FRUTAS. Cocidas al horno o hervidas, en purés, en ensaladas o postres con gelatina u otros ingredientes permitidos. Crudas sin cáscara.
- CEREALES. Hervidos con aceite, en ensaladas calientes o frías, acompañados por salsas dietéticas, en cazuelas con verduras o con las carnes indicadas.
- ACEITES. Agregados en cantidad controlada a las preparaciones una vez prontas. Se evita el rehogado o la exposición directa a la fuente de calor.
- SALSAS O GUISADOS DIETETICOS. Elaborados con ingredientes permitidos; se preparan con el procedimiento habitual pero se les agrega el aceite una vez prontos.
- MASAS PERMITIDAS. Son las que se elaboran con harina, aceite y como ingredientes líquidos agua o leche descremada.
MEDIDAS POSTQUIRÚRGICAS
La colecistectomía origina una alteración de la circulación enterohepática que no determina por sí misma alteraciones clínicas ni bioquímicas. Generalmente la recuperación postoperatoria es buena y especialmente rápida cuando se ha utilizado la laparoscopía.
Progresión habitual:
- Ayuno para reposo digestivo.
- Prueba de tolerancia a líquidos azucarados y caldos de verdura con agregado de sal.
- Verificación de tolerancia a la vía oral y recuperación de la motilidad intestinal.
- Régimen blando de protección hepática.
- Inclusión de alimentos: dieta hepatoprotectora estricta.
- Progresión a dieta hepatoprotectora amplia.
- Normalizar la alimentación, promoviendo hábitos saludables.
En 10 a 20% de los casos puede aparecer un síndrome postcolecistectomía, en el que se presenta un grupo heterogéneo de síntomas. En tal caso se prolongan los cuidados con una dieta hepatoprotectora más estricta.
La finalidad en el postoperatorio:
- Probar tolerancia a los alimentos, controlando en particular la inclusión de grasas.
- Aumentar gradualmente el volumen de las ingestas.
- Lograr un tránsito intestinal normal.
- Promover ajustes en los hábitos alimentarios, aprovechando una instancia receptiva a las recomendaciones nutricionales por parte del paciente y el grupo familiar.
Recomendaciones frecuentes al momento del alta hospitalaria:
- Controle atentamente las grasas; consuma carnes magras y lácteos descremados.
- Utilice inicialmente las verduras y frutas cocidas de modo de facilitar su digestión.
- Agregue aceite con precaución y respete las formas de preparación indicadas.
- Coma pequeñas cantidades varias veces al día hasta mejorar el apetito.
Fuente: nutriguia. com.uy
















